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CIBERCIUDADANÍA JUVENIL

Escrito por el 27 de abril de 2021

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Con su propia versión del cuadro El Nacimiento de Venus del pintor renacentista Sandro Boticelli (c. 1482 – 1485), Tomate & Pirulo inician su Quinta Temporada para compartirles ocho entregas de Ciudadanía Juvenil Transformativa en el Caribe Colombiano.

La Venus de Boticelli es una de las obras cumbres del Quattrocento italiano, porque causó una gran revolución en el siglo XV, al presentar sin tapujos un desnudo no justificado por ningún componente religioso, abofeteando al oscurantismo medieval y dándole paso al humanismo renacentista. Precisamente es el profundo carácter sedicioso y transgresor de esta maravillosa pintura, la razón principal para vincularla con el tema central de este capítulo.

Antes de entrar en materia, es preciso mencionar que las reflexiones que se plantean, son un resumen del conversatorio “Ciudadanías Juveniles, Cultura Digital e Interfaces Sociales”, realizado en el marco de la celebración de la Semana de la Juventud 2020, en la Escuela Normal Superior Santa Teresita, en la bella ciudad de Santa Cruz de Lorica, en el Departamento de Córdoba.

La fusión de la cultura digital y la ciudadanía juvenil da como resultado un Sayajin más poderoso que el estado del Ultra Instinct: “Un Joven Ciberciudadano”. Pero para comprender la potencia de esta transformación, es preciso lograr un entendimiento común de qué es cibercultura y ciudadanía juvenil.

La cibercultura o la cultura de Internet es un concepto general que describe la idea de que las tecnologías de la información y la comunicación configuran significativamente la forma en que interactuamos, nos comportamos, pensamos y nos comunicamos como seres humanos en un entorno social. Es el producto de la tecnología penetrante y el acceso ilimitado a la información, resultado de la innovación tecnológica disruptiva en nuestra sociedad. Para algunos, es un monstruo de muchas cabezas y, para otros, es una bendición.

La cultura digital es abrumadora, es el Internet de las cosas, la secuenciación del genoma humano, la inteligencia artificial, la robótica, la ética cibernética, la ingeniería social, la psicología moderna, el habeas data, y la ciencia de datos. Pero también es piratería, ciberbullyng, pornografía, sexting, retos virales como la «Ballena Azul» y delitos informáticos; la cultura digital usa las redes sociales como el principal modo de interacción con los demás; compartiendo cada momento de la vida en Internet (dónde comemos, con quién estamos y hasta qué vestimos); las selfies en el espejo; el uso de emojis para transmitir emociones; las maratones de series en el teléfono celular;  la obsesión de transmisión en vivo; el fenómeno de Tik Tok; los filtros de Snapchat; Apple Pay, Android Pay, Huawei Wallet… En fin, la cultura digital es muchas cosas y aplicable a múltiples temas, pero todo se reduce a uno: la relación entre los seres humanos y la tecnología.

Por otra parte, en términos generales, no existe una definición consensuada sobre ciudadanía juvenil. Hay muchas acepciones, dependiendo de quiénes lo dicen o desde dónde lo dicen, es decir, no es lo mismo la ciudadanía juvenil, desde la mirada de un adulto, que desde la perspectiva de un joven; pero tampoco es igual la definición, desde la dimensión política, respecto a la histórica. Sin embargo, es posible afirmar que la ciudadanía juvenil como ciudanía diferenciada, no se refiere exclusivamente al uso de mecanismos de participación ciudadana, sino que involucra las expresiones, sentires y formas de pensar de la amplia diversidad de jóvenes.

La ciudadanía juvenil comprende la necesidad de vincular el desarrollo de las y los jóvenes  como  personas  autónomas,  capaces  de  orientar  y  gestionar  su  propio  recorrido  biográfico  con  el  ejercicio  de  su  condición ciudadana,   desde   una   dimensión   activa   y   participativa.  Las y los  jóvenes  se  hacen  ciudadanos  a  través de su sentido de pertenencia común y comunitario,  conquistando  espacios  de  autonomía  y  representación material y simbólica.  Ejercen su ciudadanía cuando son capaces de gestionar sus propios proyectos vitales, de asumir responsabilidades personales y colectivas, de insertarse activamente en las sociedades a las que pertenecen y de participar en la arena pública.

Entonces, por ende, un joven ciberciudadano-a es aquel que ejerce su ciudadanía en el ciberespacio. Convencionalmente, es un usuario de red que participa en el diseño, creación, implementación, innovación, ensayo (prueba y error) de espacios de autonomía y capacidad de agencia, a través de la utilización de las tecnologías de información y comunicación, sin el sometimiento a la voluntad adulta, pero respetando los Derechos Digitales, con obligaciones y restricciones que van más allá de lo legal a lo ético y moral. La Ciberciudadanía es la esencia de la Cuarta Revolución.

Brevemente, haciendo un repaso por la historia de la humanidad, todo evolucionó a partir de tres revoluciones globales: la cognitiva, hace 70.000 años, la agrícola, hace 12.000, y la científica, hace cinco siglos. Hoy, la humanidad está viviendo la Cuarta Revolución: La Inteligencia Artificial, que nos está convirtiendo en súper humanos y súper villanos. La especie sapiens del homo tiene los días contados y el digitalis ya emergió. Este proceso evolutivo ya ha pasado muchas veces, pasó con el australopithecus, con el homo neanderthalensis, con el homo erectus, con el homo soloensis, con el homo floresiensis, con el homo desinova, con el homo rudolfensis, con el homo ergaster y pasará con el homo sapiens… Es como Thanos, ¡Inevitable! 

Para las personas que se resisten al cambio, solo es cuestión de indagar lo que ha pasado desde la revolución industrial; primero, vino la mecanización con la energía hidráulica y la energía eléctrica; luego, apareció la producción en masa y las líneas de montaje; la mayoría de los adultos pueden dar testimonio del revuelo de la informática y la automatización; y las y los jóvenes nacieron a la par del sistema ciberfísico.

La Sociedades Industriales están evolucionando a las Sociedades de la Información y el Conocimiento, quiénes no sean consciente de ello serán equiparables al celular Nokia cabezón, obsoletos.  Solo por mencionar un ejemplo, no es coincidencia el revolcón actual de la enseñanza en línea. Las clases virtuales no son una medida temporal por la contingencia de la pandemia. Nada surge de la casualidad, todo es causal. Por tanto, es tiempo de que las juventudes caribeñas se cuestionen ¿cuál va a ser su decisión frente al cambio?

Facebook, Snapchat, Instagram, Glovo, Stripe, Badi, Oculus y hasta Dell, son tecnologías y plataformas que fueron creadas por jóvenes visionarios y revolucionarios, que han sabido aprovechar las oportunidades que ofrecen un entorno de cambio; algunos podrían decir que estos ejemplos son de jóvenes que contaron con acceso a recursos y beneficios privilegiados, probablemente tengan razón, pero esas circunstancias no eluden una verdad incontrovertible: «La genialidad, las mentes brillantes, pertenecen a las y los jóvenes».

No obstante, ya lo reza el adagio popular «la mente humana es como la tierra, se cosecha de lo que se siembra».  Si las y los jóvenes no empiezan a cuestionar los espacios y las estructuras sociales donde se insiste que son incapaces, si siguen repitiendo en redes sociales que en sus pueblos y ciudades no hay oportunidades para salir adelante y, peor aún, no participan de los escenarios de representación en sus entornos, como el gobierno escolar, las veedurías juveniles o las plataformas de juventud, otras personas, que en el fondo saben del poder transformador que tienen en sus manos, van a seguir tomando las decisiones por ellos.    

Finalmente, para evitar conflictos referenciando nombres propios de personas, familias y organizaciones, que mantienen el poder político-económico y el control territorial en el Caribe y en Colombia, siempre es bueno pensar en el personaje de Mr. Satán de Dragon Ball Z.

Mr. Satán es «el hombre más poderoso del mundo» porque posee el cinturón que lo proclama como Campeón Mundial de las Artes Marciales. Es un tipo carismático y con cierta autoridad moral impuesta sobre las demás personas. Estas «virtudes» son aprovechadas para apropiarse del crédito de los actos heroicos de los Guerreros Z. Él no posee poderes extraordinarios. Sabe cómo brindar un buen espectáculo al público e impresiona a sus seguidores realizando poses y actitudes ridículas, pero efectivas. En el fondo, Mr. Satán es una persona arrogante, presumida, fanfarrona y manipuladora, que tiende a justificar sus debilidades y errores con ocurrencias y pretextos. Muestra cobardía cuando se da cuenta de que su adversario es más fuerte que él. Sin embargo, tiene una gran capacidad de improvisación para salir al paso de situaciones difíciles y les ha hecho creer a los Guerreros Z que lo necesitan.

Las y los jóvenes son los guerreros de esta nueva Era. Tienen el poder de ser los nativos digitales de la Sociedad del Conocimiento y pueden usar la transformación de su ciberciudadanía para construir un mundo mejor.  

Escuchen este y otros capítulos en Spotify en la cuenta de Tomate & Pirulo. (Clic aquí para escuchar)


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